Las mascarillas para el cabello son las protagonistas de la rutina capilar, el mercado actual presenta cientos de marcas con mascarillas milagrosas, pero este tema genera muchas dudas. ¿Son todas iguales?, ¿Utilizamos la mascarilla adecuada a nuestro tipo de cuero cabelludo?, ¿La aplicamos correctamente?...

La mascarilla para el cabello es un indispensable en nuestra rutina capilar, su función es nutrir y dar sedosidad al cabello. 

Deberíamos aplicar una mascarilla por todo el tallo y puntas, una vez a la semana – en invierno, aquellas personas que no tienen el cabello tan seco pueden aplicarla cada quince días –. Es un paso que pocas personas cumplen realmente, ya que es fácil olvidarnos o no hacerlo por falta de tiempo. 

Su aplicación se realiza después del lavado con el cabello bien aclarado, la ponemos por todo el tallo capilar con los dedos haciendo movimientos descendentes, de arriba hacia abajo, hasta las puntas. Con estos movimientos hacia abajo estaremos ayudando a cerrar la cutícula capilar y no dañar el córtex central del tallo. Después tapamos con toalla o recogemos con una pinza y dejamos en exposición de 20 a 30 minutos, para que haga su función correctamente. Tras este tiempo, aclaramos bien con abundante agua tibia, siempre siguiendo los movimientos hacia abajo con los dedos. 

Cuando una mascarilla es de buena calidad, se debería poder poner por todo el cabello incluso tocando el cuero cabelludo sin que éste sea alterado con brotes de picor, ni exceso de grasa.

Muchas personas con el cuero cabelludo y el cabello graso temen aplicarse mascarillas para el tallo por miedo a aumentar la producción sebácea y con razón, por eso es importante consultar antes de aplicar cualquier producto y tener presente sus ingredientes.

Evitar gran cantidad de siliconas que aportan mucha sedosidad, pero poco más.

Y lo más importante, aclarar bien para que no queden obstruidos los folículos capilares.

Para ello debemos elegir mascarillas con componentes neutros y bien cargadas de vitaminas, para que no solamente nos den sedosidad, si no que alimenten nuestro tallo capilar desde la raíz hasta las puntas y no temamos a engrasarlo. 

¿Cuál es la mejor mascarilla para hidratar el cabello?

Biotina:

Vitamina B7. Ayuda a controlar la producción de sebo. Es uno de los componentes básicos de un cabello sano, necesario para metabolizar los ácidos grasos y los aminoácidos, contribuyendo en la salud del cabello, fortaleciéndolo y combatiendo la sequedad, la rotura y la caída.

Inositol:

Gran acondicionador del cabello; reduce la electricidad estática neutralizando la carga eléctrica, aporta sedosidad, volumen, brillo y ligereza. Además, es un humectante que controla el contenido del agua en la piel.

Niacinamide:

Vitamina B3. La niacinamida es un nutriente esencial para el buen desarrollo del cabello: mejora su apariencia y aumenta el cuerpo, la flexibilidad, la textura y el brillo capilar. Además, posee efectos descongestivos y antiirritantes que no solo favorecen la salud del cuero cabelludo, sino que también mejoran el cabello que ha sido dañado físicamente o por tratamientos químicos. Aumenta la síntesis de queratina.

Colágeno Hidrolizado (Hydrolyzed Collagen):

Polímero natural o de hemisíntesis de origen vegetal. Protege el cabello creando una película continua que suaviza el tallo capilar, le proporciona brillo, sedosidad y flexibilidad.

Otros componentes indispensables son los conservantes de buena calidad y los agentes y extractos para para el buen mantenimiento de la piel del cuero cabelludo y la regulación del PH, como son el Faex Extract, Thiamine HCL y el Ácido Fosfórico (Phosphoric Acid).

Cuida tu cabello, mima tu cabello.